miércoles, 27 de junio de 2012

Cristóbal de Morales




Cristóbal de Morales nació en Sevilla, España, en el año 1500 y muere en 1553, aproximadamente.
Es considerado el mejor compositor español de toda la primera mitad del siglo XVI, así como el principal representante de la escuela polifonista andaluza y uno de los tres grandes de la composición polifónica española del Renacimiento, junto con Tomás Luis de Victoria y Francisco Guerrero; teniendo notable influencia sobre la obra polifónica de los compositores posteriores a él. Su obra es considerada una de las cumbres de la polifonía española renacentista.
Se formó como niño cantor del coro de la Catedral de Sevilla, recibiendo educación musical del poeta y maestro de capilla Pedro Fernández de Castilleja, y del insigne Francisco de Peñalosa, importador de la técnica flamenca; además de adquirir un importante conocimiento en las artes liberales del trivium y el quadrivium.
En 1526 fue nombrado maestro de capilla en la Catedral de Avila, la más antigua de las catedrales españolas. En 1529, pasó a la de Plasencia, donde desempeñó el cargo hasta 1532. En 1535 viajó a Roma y al ser Morales un cantante notable, el propio Paulo III se ocupó de hacerlo integrante del coro papal, en el que permaneció hasta 1545. En la capilla papal, Morales disfrutó del contacto con algunos de los compositores más notables del momento.

Su música fue esencialmente vocal y sacra, escrita en latín, que dio a conocer durante su vida por medio de impresores musicales de Lyon, Wittemberg, Núremberg, Ausburgo, Amberes, Milán, Roma y Venecia.
Uno de los principales rasgos que destacan en las misas de Cristóbal de Morales es que ninguna se creó a partir de motetes compuestos por compositores españoles, debido a que el compositor eligió modelos escritos por Jean Mouton, Jean Richafort, Philippe Verdelot, Nicolas Gombert y Josquin Des Prez. Y es de este último de quien Morales se vio fuertemente influido para realizar sus composiciones, pues incluso sus misas basadas en canto llano contienen frecuentes y sofisticadas referencias al gran maestro franco-flamenco.
Morales basó tres de sus misas en las melodías españolas Dezilde al Caballero, La Caça y Tristezas me Matan.
Además de sus misas, una colección de dieciséis Magnificats en los ocho modos eclesiásticos, le brindó una popularidad inmediata, amplia y duradera.

Después de servir diez años en la Capilla Papal, Morales regresó a España en 1545, para ocupar un puesto como máximo responsable de la catedral primada española, -la Catedral de Toledo- donde fue visitado por un adolescente dotado de un gran talento pero completamente desconocido en ese tiempo, que estaba llamado a convertirse en uno de los más grandes compositores de la siguiente generación, se trata de Francisco Guerrero, quien en su obra refleja la inconfundible mano rectora de su maestro, Morales.
Es así como Tomás Luis de Victoria decide honrar a Francisco Guerrero en su volumen romano Motecta Festorum (1585), pues publicó dos motetes de Guerrero junto a sus propias obras. Así mismo, Victoria estaba familiarizado también con la obra de Morales y decide basar su Missa Gaudeamus en el maravilloso motete Jubilate Deo Omnis Terra, que el compositor sevillano había escrito para el tratado de paz de Niza en 1538.
Hasta hace muy poco se pensaba que su energía creativa declinó tras su regreso a España, pero un reciente descubrimiento de catorce obras en manuscritos toledanos anteriormente desconocidas, demuestra que en este nuevo periodo de su vida se encontraba en la cima de su talento como compositor.

Sus obras alcanzaron amplia difusión en Francia, Alemania e Italia, especialmente en Venecia.
Desde luego Morales no es sólo el heredero de una tradición o el precursor de otros, sino un músico genial dotado de un estilo propio con rasgos bien definidos, por ejemplo, su inventiva en materia de ritmo.
La sencillez del contrapunto, la austera expresión “sentimental”, el sentido dramático de un misticismo religioso –muy distinto de la serena religiosidad de Palestrina-, son los rasgos especiales que distinguen la personalidad de Cristóbal de Morales en el amplio panorama de la cultura europea del siglo XVI.

No se discute la influencia de Morales sobre la obra polifónica de los compositores posteriores a él. Se destaca la que tuvo sobre Palestrina, al basar una de sus misas en el motete O sacrum convivium, quien actúa de puente con el posterior compositor Tomás Luis de Victoria.